Todos sabíamos que conseguir que Alcoi fuera la sede del Centro de Investigación de Microsoft era una tarea muy difícil, entre otras cosas, porque en los diez años de gobierno del Partido Popular, no se han hecho las inversiones necesarias para impulsar nuestra ciudad hacia el futuro, más bien al contrario, se ha ido perdiendo peso específico dentro de la provincia y de la Comunidad Valenciana (hemos pasado de ser la tercera ciudad de la provincia a ser la sexta).

Primero Miquel Ignasi Peralta y después su cómplice Jordi Sedano, ambos ayudados por el primo y aspirante a la alcaldía Rafa Sanus, paralizaron todos los proyectos e inversiones importantes para Alcoi, como el auditori, el palacio de congresos, el eco-centre de la Font Roja, los puentes de Zona Nord-Viaducte y de la Vaguada o el centro comercial de Alcampo en la Beniata, inversiones productivas que nos habrían situado en mejor posición para defender nuestra candidatura, no obstante, la Ciudad posee valores suficientes como para poder haber sido la sede de dicho centro.

 El alcalde planteó tarde la candidatura, pero en ningún momento se me ocurrió pensar que Jordi Sedano arrojaría la toalla antes de empezar el combate. Me llevé una tremenda decepción al comprobar que su única gestión fue remitir un pequeño dossier a través de una empresa de mensajería. Como alcoyano me sentí defraudado y engañado, como seguramente se sentirán muchos otros que confiaron en que se pelearía hasta el final, aunque el objetivo fuera difícil.

 Estoy seguro que Barcelona jamás hubiera albergado las olimpiadas si hubiera enviado la candidatura por mensajería, o Florentino Pérez jamás hubiera fichado a Cristiano Ronaldo enviándole una simple carta. El alcalde de Alcoi debería haber utilizado todas las herramientas a su alcance para optar a ser sede del centro de Microsoft, debería haberse reunido con el presidente Camps, con los Conselleres (incluida la alcoyana Trini Miró), debería haber forzado una reunión y una visita de los directivos de Microsft, pero, lamentablemente, no hizo nada de esto. Las únicas gestiones de las que tengo constancia vinieron de la mano de D. Enrique Rico de la Cámara de Comercio y de D. Enrique Masiá de la Universidad Politécnica de Valencia.

 Entonces ¿por qué animó a la sociedad alcoyana a pelear por nuestra candidatura, si él no pensaba echar toda la carne en el asador? Sólo caben dos posibilidades o bien quiso hacer el paripé para salvar la cara delante de los ciudadanos, o bien no sabe cómo se tiene que trabajar para conseguir proyectos para su ciudad, pues en lugar de abrir puertas para Alcoi, se dedica a enfrentarse a todas la administraciones y a cerrarnos las puertas del futuro. De hecho, lo ha demostrado en multitud de ocasiones, proyectos como los juzgados, el Calderón o el Boulevard los tendremos que pagar los alcoyanos de nuestro bolsillo sin el apoyo de otras instituciones.

 Miquel Ignasi Peralta y Jorge Sedano accedieron a la alcaldía diciendo que no a todos los proyectos que impulsamos los socialistas y que Alcoi necesitaba, el caso es que decir que no y parar proyectos es muy fácil, basta con una carta, pero para decir que sí, para construir un proyecto de ciudad, hace falta mucho más esfuerzo que un pequeño dossier enviado por una empresa de mensajería. Primero hay que creer en tu ciudad, y hay que pelear, trabajar duro y ser constante, hace falta tener muy claro lo que se quiere y hay que competir, porque otras ciudades también querrán esas mismas inversiones y competir significa demostrar que uno está más preparado que los demás y eso es muy difícil, hay que ser muy tenaz, hay que tener ilusión y saber ilusionar a los que tienen el poder de decisión, porque hay que convencerles. Esa es la gran diferencia entre parar e impulsar. El problema es que Peralta, Jordi Sedano y Rafa Sanus sí saben parar, pero no saben crear ni convencer.